Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Los mejores consejos, en los más viejos.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Padre diestro, el mejor maestro.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Llegar y besar, suerte es singular.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
En tiempo de campaña, apaña.
A la hija, tápala la rendija.
El que mucho duerme poco aprende.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Hablando se entienden los blancos.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Con la boca es un mamey.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Todo es según el cristal con que se mira.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
No busques donde no hay.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Un perro sabe donde se tira comida.
Por el hilo se saca el ovillo.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Cada pardal a su espigal.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
El buey solo bien se lame.
Cuanto más amistad, más claridad.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
De la nieve no sale más que agua
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.