Lo que sea que suene.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Viejo con moza, mal retoza.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Hurta y reparte, que es buen arte.
De buen chaparrón, buen remojón.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Al pan pan y al vino vino.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Es agua derramada.
Dar un cuarto al pregonero.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Hacer pinitos.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Agua del cielo no quita riego.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Paja triga hace medida.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
El éxito es la realización progresiva de un sueño.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Berzas en enero, saben como carnero.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Promesa de enamorado, promesas de marinero