Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Mano de santo cura como por encanto.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
La belleza es un reino que dura poco
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Burgáles, mala res.
La ocasión es la madre de la tentación.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Casado, pero no capado.
Del agua mansa se asombra el perro.
Honor a quien honor merece.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Hijo de gato caza ratón.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Aún queda el rabo por desollar.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Quien bien siembra, bien coge.
Frio, frio, como el agua del rio.
El casado por amor vive vida con dolor.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Serio como perro en bote.
Al pino por donde vino.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Te quiero Andrés, por el interés.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
No da un tajo ni en defensa propia.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
A la hija, tápala la rendija.
Quien siembra llorando, siega cantando.
El que no se consuela es por que no quiere.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
De buen chaparrón, buen remojón.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.