Más vale que se pierda una casa que no dos.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Caminito comenzado, es medio andado.
No gastés pólvora en chimancos.
Hacer algo de cayetano.
Se heredan dinero y deudas
Navarro, ni de barro
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
El que nace postrero, llora primero.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Don Din nunca parece ruin.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Al desdén con el desdén.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
El follo del santo, no hiede tanto.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Pueblo chico infierno grande.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Al potro que le alabe otro.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Chico pueblo, grande infierno.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
La niebla deja el tiempo que encuentra
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A hurón cansado, madriguera nueva.
A la vejez, dinero y mujer.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.