Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
La confianza da asco
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Buena madera, buen oficial espera.
Dios da, nunca vende.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Quien prestó, perdió.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Deja la h de ayer para hoy.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Reloj y campana, muerto mañana.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Aseada aunque sea jorobada.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Baila Antón según le hacen el son.
Nada hay nuevo bajo el sol.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Más raro que perro verde
Más vale pan duro que ninguno.
Por las vísperas se conocen los santos.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Saber uno los bueyes con que ara.
Casa convidada, pobre y denostada.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El que bien ama, tarde olvida.
A los cien años todos calvos.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.