No se hablar, y me mandas predicar.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Divide y vencerás.
Jugarse hasta la camisa.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Esposa prudente es don de Dios.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Una espina en el ojo.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Ante la duda, la Charly.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Del viejo el consejo.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
No quieras comer perdiz antes de matarla.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
La mejor defensa es el ataque.
Quien no tiene, perder no puede.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Matar dos pájaros con una piedra.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
O errar o quitar el banco.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.