Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Más vale algo que nada.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
Para prosperar, vender y comprar.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Ganar, poco vale sin guardar.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Hacer de necesidad virtud.
La suerte nunca da, solo presta.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Jugar la vida al tablero.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Hacerte amigo del juez
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Dar un cuarto al pregonero.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
En la causa está el remedio.
Casa de mantener, castillo de defender.
Emborrachar la perdíz
No muevas lo que esté bien.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Jugar y nunca perder, no puede ser.