Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Volver a inventar la rueda.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Antes me muero que prestar dinero.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El que aconseja, no paga.
Para bien morir, bien vivir.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
El que guarda siempre encuentra.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
No ser escaparate de nadie.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Estar armado hasta los dientes
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Meter aguja y sacar reja.
El que paga por anticipado no conseguirá un trabajo bien hecho.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Jugar bien sus cartas.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Quitar la leña debajo de la caldera.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
A la par es negar y tarde dar.
Más vale dar que la carga llevar.
Costumbre mala, desterrarla.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.