Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
De desagradecidos está el infierno henchido.
Quien bien siembra, bien coge.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
El que espera desespera.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
A la mal casada, miradla a la cara.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
¿Fiado?. Mal recado.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Burro apeado no salta vallado.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Si te he visto no me acuerdo.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Padre diestro, el mejor maestro.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Mira la peseta y tira el duro.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Yantar sin vino, convite canino.
Por una alegría mil dolores
Emprestaste, perdiste al amigo.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Abril, siempre fue vil.
Tras buen soplo, buen sorbo.
¿De que vas, Santo Tomas?
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Al rebuznar se verá quien no es león
El que no se embarca, no se marea.
Más vale odiado que olvidado.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.