El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El que busca, encuentra.
Hasta la muerte, todo es vida.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
En la amistad, quien más da, menos recibe
El tropezón enseña a sacar el pie.
No hay camino sin tropiezo.
Sin harina no se camina.
Quien pisa con suavidad va lejos.
El diablo es puerco.
Quien se casa, casa quiere.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A ese andar, llévalos mi baca.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
No todo el monte es orégano.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Almendro de enero, no llega al cesto.
Cortesías engendran cortesías.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Ama como el lobo ama a la oveja
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
No hay año sin desengaño.
A donde fueres haz lo que vieres.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
El que está en pié, mire no caiga.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Flor sin olor, no es completa esa flor.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Quien pregunta, no yerra.