Boca sin dientes, casa sin gente.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Al gorrino y al melón, calor.
Casa en canto, y viña en pago.
Amistades conserva la pared medianera.
Al espantado, la sombra le basta.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Tanto pedo para cagar aguado.
Errando errando, se va acercando.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
El que guarda siempre encuentra.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Cada loco con su tema.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Tu quieres que el león me coma.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
O la bebes o la derramas.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Ambicioso subido, pronto caído.
El que mal anda, mal acaba.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
En Octubre, de la sombra huye.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Lo que sea que suene.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
La belleza entra por la boca.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.