El que rompe viejo, paga nuevo.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Cuando el río suena, agua lleva.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Agua corriente, agua inocente.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
El trato engendra el cariño.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
La vida es así, y el día es hoy.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Un amigo vale cien parientes
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Donde hay carne, hay hermosura.
Según con quien te encontré, así te trate.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Costumbre hace la ley.
Nadie se muere en la vispera.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Ni es carne, ni es pecao.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
El que bien vive, harto letrado es.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Le dan la mano y se toma el pie.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.