Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Tal padre, tal hijo.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
El ama brava, es llave de su casa.
Costumbre mala, desterrarla.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
El que no se consuela es por que no quiere.
El vino con el amigo.
El que se convida, fácil es de hartar.
Boca de miel y manos de hiel.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Con aguja de plata no se puede coser todo.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Cada cual mire por su cuchar.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
No des consejo a quien no te lo pide.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Por un clavo se pierde una herradura.
La cascara guarda el palo.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Juez con prisa, juez que yerra.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Cazador y cazado confían en Dios.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo