Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
El pecado te acusa.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Por la peana se adora al santo.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
A buen bocado, buen grito.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Nuestro gozo en un pozo.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Del reir viene el gemir.
La obra alaba el maestro.
Írsele a uno el santo al cielo.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Quien desprecia, comprar quiere.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Donde hay confianza, da asco.