A cada paje, su ropaje.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Hacer el primo.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Padecer cochura por hermosura.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
El que es pendejo ni de dios goza.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Cada quien, con su cada cual.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Gloria mundana es gloria vana.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Hay que sufrir para merecer.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Hay gustos que merecen palos.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Lo bello es difícil.
De pico, todos somos ricos.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Suerte, y al toro.
Hacer ruido, para sacar partido.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
El comedido sale jodido.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer