Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
A cena de vino, desayuno de agua.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
Propagación mear no espuma.
En hacer bien nunca se pierde.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
En Agosto prepara el agua y el costo.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Del agua mansa se asombra el perro.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
No hagas trampa en que caigas.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Ni lava ni presta la batea.
Una mentira puede matar mil verdades.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Nadie da palos de balde.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
Gota a gota, la mar se agota.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.