A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Alma sin amor, flor sin olor.
Sé arrojado, pero no demasiado.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Casa convidada, pobre y denostada.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Pocos pelos, pero bien peinados.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Sueño sosegado no teme nublado.
Madrastra, madre áspera.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Dando al diablo el hato y el garabato.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.