Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Sin viento no hay oleaje.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A secreto agravio, secreta venganza.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Bota vacía la sed no quita.
Quien no se arriesga no cruza el río
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Sirva de algo mientras se muere.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Andar y callar, eso es negociar.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Ver pecar, convida a pecar.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Todo lo que no se da, se pierde.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Buey que rumia, nada le duele.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.