Viejo con moza, mal retoza.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
A cada ollaza su coberteraza.
Le busca las cinco patas al gato.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Abogacía que no zorrocía.
Boca de miel y manos de hiel.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Haber muchos cocos por pelar.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Supo por donde entró, no por donde salió.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
La mala paga , aunque sea en paja.
Can que mucho lame, saca sangre.
La jodienda no tiene enmienda.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Barco en varadero, no gana dinero.
Costumbre hace la ley.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Reyes y mujeres no agradecen.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
A donde va encuentra un problema
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Castaña la primera y cuca la postrera.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.