Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
A Seguro se lo llevaron preso
Dando al diablo el hato y el garabato.
Palo dado ni Dios lo quita.
Dios nos coja confesados.
Dios castiga sin dar voces.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Dios castiga sin palo ni piedra
Dios castiga sin piedra ni palo.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
También al verdugo ahorcan.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Con pelito... no hay delito.
Donde hay pelito, no hay delito
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Dios castiga, pero no ha palo.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Dios aprieta pero no ahoga.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
De la risa al duelo un pelo.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.