El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
La ingratitud embota la virtud.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Hijo descalostrado, medio criado.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El que afloja tiene de indio.
La muerte tiene las piernas frías.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
El hombre después que le roban, pone candado.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
La buena obra, ella misma se loa.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Más matan faldas que balas.
Mujer al volante, peligro constante.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Es más agrio que un limón.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Lo bailado nadie me lo quita.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
El vino no tiene vergüenza.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Cada cual a lo suyo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Justo peca en arca abierta.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
La confianza mató a su amo.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
A donde va encuentra un problema
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.