Molino parado no gana maquila.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El diablo está en los detalles.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
No hay caracol que no tenga vuelta.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Encontrar al perro en la olla
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
La ignorancia es muy atrevida.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
El que es pendejo ni de dios goza.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Con tontos, ni a coger hongos.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
A la hija de tu vecino, límpiale el moco y cásala con tu hijo.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
A donde las dan, allí las toman.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Mejor solo que mal acompañao.
Que sabe el chancho de pasteles.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Dar una fría y otra caliente.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.