No te metas donde salir no puedas.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El que escucha su mal oye.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
El que caga duro y mea claro, no necesita médico ni cirujano.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Dios castiga sin dar voces.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Julio, siega y pon tres cubos.
El que muda de amo, muda de hado.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Indio comido, puesto al camino.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
A burlas, burlas agudas.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Camino malo se anda ligero.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
En cada tiempo, su tiento.
El mal comido no piensa.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.