Échale guindas al pavo.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Al roble no le dobles.
Ponga agua en su vino.
Quemar la casa para cazar el ratón.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
A la hija casada sálennos yernos.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
No hay pero que valga.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Flaco hombre, mucho come.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
El que pega primero pega dos veces.
Que con su pan se lo coman.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Ambicioso subido, pronto caído.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Saber dónde aprieta el zapato.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Hay desgracias con suerte.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Te casaste, te frego.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
No eches más leña al fuego.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Chica centella gran fuego engendra.
A brutos da el juego.
La Infantería no llega, y la caballería no pasa.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Bien te quiero y mal te hiero.
Redondear la arepa.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
El vino es la teta del viejo.
Mal ojo le veo al tuerto.