Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
A escote nada es caro.
Hay que convivir; pero no conbeber.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Deja la h de ayer para hoy.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Lo escrito, escrito esta.
El invierno es el infierno de los míseros
La razón y el agua hasta donde dan.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Con la cuchara que escojas, con aquella comerás.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.