Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El pan es freno del vino.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Desvestir un santo para vestir otro.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
Despacito y buena letra.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
La libertad vale más que el oro
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
La esperanza no llena la panza.
Quien prestó, perdió.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Amor, con amor se cura.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Ver para creer.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
El ladrón no roba jamás una campana.