Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
No hay tal razón como la del bastón.
La piel del leopardo es bonita, pero su corazón malvado.
Más vale odiado que olvidado.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
El oficio hace maestro.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
La paja no se usa exclusivamente para hacer colchones.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
No es tan fiero el león como le pintan.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Agua estancada no mueve molino.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Cuando el pobre lava, llueve.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Quien tenga tiempo que no espere
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Más claro no canta un gallo.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Ama el sol, el que tiene sombra
Justicia y no por mi casa.
Quien se casa, casa quiere.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
A cada santo le llega su día.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
El que calla, no dice nada.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Cada cosa nace para su semejante.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.