Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Es más larga que la cuaresma.
Después del relámpago viene el trueno.
Jodido pero contento.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Las aguas mansas son las peores
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Antes di que digan.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
La alegría es gemela
Jugar a las cartas vistas.
Perro viejo no ladra en vano.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Madurar viche.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Si ofendes serás ofendido
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Para el avaro, todo es caro.
Guerra avisada no mata soldado.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
La unión hace fuerza.
Al que no le saben, le inventan.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
El destino baraja, nosotros jugamos.
El que es culpable puede reincidir.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.