Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Costumbre hace la ley.
La verdad a medias es mentira verdadera.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Haber gato encerrado.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Cántaro que mucho va a la fuente, alguna vez se rompe.
El abismo lleva al abismo
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Hombre intranquilo vale por diez.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Antes de correr ha de aprenderse a andar.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
La ocasión es la madre de la tentación.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Nunca cagues más de lo que comes.
Codicia mala a Dios no engaña.
La fortuna es madrina de los necios.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Ser lento en dar es como negar.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Cuentas viejas líos y quejas.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Todo tiene solución menos la muerte.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.