Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
A la pereza persigue la pobreza.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Alegrías secretas, candela muerta.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Bastante colabora quien no entorpece.
Para pan y pescado, chocho parado.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Dama tocada, dama jugada.
Domingo sucio, semana puerca.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Reyes y mujeres no agradecen.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Año de endrinas, año de espinas.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Nada con nada, total nada.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
El ave canta aunque la rama cruja.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
El que se afloja se aflige.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Hacienda que otro gano poco duró.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
El avariento nunca está contento.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Las cruces son las escaleras al cielo.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
El aburrimiento es el mejor enfermero
El interés mata la amistad
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.