Hábito malo, tarde es dejarlo.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Donde hay nobleza, hay largueza.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
La desgracia de un loco es dar con otro.
El que va para viejo va para pendejo.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
El comer, es maestro del beber.
Mujer que se queja, marido que peca
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
La obra alaba el maestro.
De lo perdido, lo que aparezca.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Donde lo hay, se gasta.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Cazador con levita, quita, quita.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Le dan la mano y se toma el pie.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Quien calladamente arde, más se quema.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
De persona palabrera, nunca te creas.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Dan darán, dicen las campanas.
Me traen por la calle de la amargura.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Rectificar es de sabios.