Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Todos los oficios son difíciles.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Donde hay querer, todo se hace bien.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Las buenas labores honran a los labradores.
Más enredado que un kilo de estopa.
La hambre no tiene aguante.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Se queja más que la llorona.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Fía mucho, más no a muchos.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Mucho gana quien no Juega.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Promete poco y haz mucho.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El flojo trabaja doble.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Los pesares envenenan la sangre.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Alábate pato que mañana te mato.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Más dura será la caída.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.