La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Palabra dada, palabra sagrada.
A la fuerza ahorcan.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Dar palos de ciego.
Febrerillo, mes loquillo.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Amigos pobres, amigos olvidados
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
El hombre después que le roban, pone candado.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Hombre casado, burro domado.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Mucho ruido y pozas nueces.
Don Din nunca parece ruin.
La desgracia de un loco es dar con otro.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Donde hay obras, hay sobras.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La zorra, por la cola.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Una rata dentro de una tinaja.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
El arma es enemiga de su dueño.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.