De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
El que mucho escoge poco coge.
Burro suelto del amo se ríe.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Andar probando como cuchillo de melonero.
Dueña que mucho mira, poco hila.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Quien bien imagina, llámese adivina.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
A palabra necias, oídos sordos.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Al acebuche no hay quien le luche.
Colgar los guayos.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
A burro muerto, la cebada al rabo.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Por segar temprano y segar verde, ningún labrador pierde.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Hacer un hueco para tapar otro.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Si en Abril hay lodo, no se perderá todo.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
A cada paje, su ropaje.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
A dineros dados, brazos quebrados.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Con los descuidados, medran los abogados.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Nobleza obliga.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Mira la peseta y tira el duro.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.