Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Mal es acabarse el bien.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
El interés tiene patas.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
No hay hermosura sin gordura.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Contra el flato, bicarbonato.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Favorecer, es por norma perder.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
No hay ladrón sin encubridor.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Para creer hay que querer creer
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Cada hombre deja sus huellas.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Dios acude siempre.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
No te salgas por la tangente.