Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Un yerro, padre es de ciento.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Todo tiene un fin.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
En el peligro se conoce al amigo.
La unión hace fuerza.
Amor, con amor se cura.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Bien ora quien bien obra.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Adonde no te llaman, no vayas.
La vida es un juego.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Casa ordenada, casa salvada.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.