Amor y dinero nunca fueros compañeros.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Querer y no querer, no está en un ser.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La esperanza mantiene.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Mano lavada, salud bien guardada.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
No digas no sin saber por qué no.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
A mucho vino, poco tino.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Quien hace por común, hace por ningún.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Remendar y dar a putas.
Aseada aunque sea jorobada.
Lo que ha de ser, va siendo.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
A dos palabras tres porradas.
Quien desprecia, comprar quiere.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.