Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Mucho tocado y poco lixo.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
A Dios, lo mejor.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Puerta de villa, puerta de vida.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Amistad de juerga no dura nada.
La ocasión llega, llama y no espera.
Írsele a uno el santo al cielo.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Quien no tiene, perder no puede.
Abusar es mal usar.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Al amigo y al caballo no apretallo.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Mucho preito hace mendigo.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Más vale bueno que mucho.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Cada cosa pía por su compañía.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Buena fama merece quien por su patria muere.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La contradicción es la sal del pensamiento
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.