El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
La duda es la llave del conocimiento.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Comida hecha, amistad deshecha.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Caridad y amor no quieren tambor.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
La manda del bueno no es de perder.
Amor no quita conocimiento.
Al endeble todos se le atreven.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El llanto es el privilegio del hombre.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Donde no hay celos no hay amor.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El ignorante es poco tolerante.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Con las buenas palabras nadie come.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El borracho, de nada tiene empacho.
Ni es carne, ni es pecado.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
El que anda en silencio, cazar espera.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.