Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Cien refranes, cien verdades.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Quien se excusa se acusa.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Primero la obligación y luego la devoción.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Quien lo hereda no lo hurta.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
A barba muerta, poca vergüenza.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Justo peca en arca abierta.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Cada uno se apaña según tiene maña.
De una mentira ciento se derivan.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
El mejor premio es merecerlo.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Favores harás, y te arrepentirás.
Donde hay duda hay libertad.