Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
El que aconseja, no paga.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
El tiempo no pasa en balde.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Amigo y vino deben de ser añejos.
El dinero del juego muchos lo tienen, pero pocos lo retienen.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Comer de su propio cocinado.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Casa de esquina, para mi vecina.
El interés es más fuerte que el amor.
Dinero llama a dinero.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
La felicidad da la vista a un ciego
No somos ríos, para no volver atrás.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
Una y no más Santo Tomás.
Llegar y besar, suerte es singular.
Las cosas de palacio van despacio.
La suerte y la muerte no escogen.
Tras el buen comer, ajo.
Ya no soy quien solía ser.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Caer para levantarse, no es caer.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Un ten con ten para todo está bien.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.