Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El que no cae, resbala.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Ser feliz como pez en el agua
Madre piadosa cría hija miedosa.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El vino comerlo, y no beberlo.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Buey harto no es comedor.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Hasta el rabo, todo es toro.
Esta bien; pero podría estar mejor.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Para que no se espante el borrico por delante.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
El que no chilla, no mama.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
A Dios, llamaron tú.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
A la madrastra, el nombre le basta.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.