El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Ley puesta, trampa hecha.
Más vale loco que necio.
El que se enoja pierde.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
El que tiene es el que pierde.
El que mal anda, mal acaba.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Quien se excusa se acusa.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Divide y vencerás.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Barco amarrado no gana flete.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Las apariencias engañan.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
A cabrón, cabrón y medio.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Amor viejo, pena pero no muere.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Del lobo un pelo.
Disfruta solo los placeres del momento.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
El que poco pide, poco merece.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
Habiendo don, tiene que haber din.
Más doblado que carpa de camión.
Es mejor el amo temido que el despreciado.