Anda el hombre a trote por ganar su capote.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Carne puta no envejece.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
No hay hombre sin hombres.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Para conservar amistad, pared en medio.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El hábito es una camisa de hierro.
A falta de reja, culo de oveja.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Quien primero viene, primero tiene.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
La honestidad es un vestido de oro
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Burro adornado, busca mercado.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Muerto por una, muerto por varias.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
El sabio calla, el tonto otorga.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Maña y saber, para todo es menester.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
A quien mucho tiene, más le viene.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
A los 60 pocos hombres conservan su herramienta, y es por regla general, que desde los 50 anda mal.
El que es sabio nunca enceguece.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Al mal tiempo, buena cara.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Ojo por ojo y diente por diente.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.