Hacer de un camino, dos mandados.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Necio por natura y sabio por lectura.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Poderoso caballero es don dinero.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El mundo es de los audaces.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
El que nada tiene, nada vale.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Manda, manda, Pedro y anda.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
La noche para pensar, el día para obrar.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
El comedido sale jodido.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Más vale maña que fuerza.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.