Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Beso, queso y vino espeso.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
La manzana podrida pudre a las sanas.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Donde hay duda hay libertad.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Vecina de portal, gallina de corral.
El agua demasiado pura no tiene peces.
El otoño de lo bello, es bello.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
El que llega tarde, no bebe caldo
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Palabra dada, palabra sagrada.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Eso es como pedirle peras al olmo.
Quien da para recibir no da nada
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Cólera de amantes resurgir del amor
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Además de cornudos, apaleados.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.