La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Los de Morón como son, son.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Hay quien no ve su camino.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
El hablar bien, poco cuesta.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Hablando se entienden los blancos.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Lengua malvada corta más que espada.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Ser lento en dar es como negar.
A buen bocado, buen grito.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Ayer putas y hoy comadres.
Oír es precioso para el que escucha.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
No hay que reírse de la felicidad
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".