Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Llenarle la cuenca a alguien.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
La risa abunda en la boca de los tontos.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Dificulto que el chancho chifle.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Indio con puro, ladrón seguro.
Las acciones revelan las pasiones
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
No hables por boca ajena.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Depende de cómo caigan las cartas
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Noviembre caliente, mayo helado.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.