De persona palabrera, nunca te creas.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Hombre chico, pensamientos grandes.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Por San Andrés, corderillos tres.
De pico, todos somos ricos.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Lo raro es caro.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Alegría y desgracia no son eternas
El tono afectuoso cautiva el oido.
Ser amable es ser invencible.
Fue sin querer...queriendo.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Un perro sabe donde se tira comida.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
El verano muere siempre ahogado
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Palabra dada, palabra sagrada.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Tentar la huevera a las gallinas
Consejo tardío, consejo baldío.
Al mal amor, puñaladas.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Año de nieves, año de bienes.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Hijo casado, vecino airado.
Ido el conejo me das consejo.
Pocas palabras son mejor.
Cree el fraile que todos son de su aire.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Matar dos pájaros con una piedra.