Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
No hay tonto que no se tenga por listo.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada uno es maestro en su oficio.
Ligero como el ave de San Lucas.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Es puerco de la misma manada.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Hasta el final nadie es dichoso.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
El pastel de arroz del otro parece más grande.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.